Microrrelato 'ASPIRAR. EXPIRAR.'

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A veces, la realidad supera a la ficción. Sin ir más lejos, el otro día, me ocurrió algo sumamente surrealista. Estaba barriendo el pasillo cuando de pronto sonó el timbre. A hurtadillas observé por la mirilla.

—¿Quién es? —susurró mi marido de súbito a mi lado.

—Un vendedor. Vamos a hacer como que no estamos.

No había terminado la frase, cuando abrió la puerta. Como siempre, tenía que llevarme la contraria.

Tras ofrecerle un café con pastas, tentempié que preparé y serví, e intimar con el extraño, mi consorte prestó toda su atención al producto estrella: la Succión2000, la aspiradora más potente del mercado.

—¡Comprada! —Le estrechó la mano sin consultarme. —¡Cariño, vamos a probarla!

Desde entonces, nadie ha vuelto a saber del vendedor, tampoco de mi marido. Yo, por si acaso, he guardado el electrodoméstico en el armario. No vaya a ser que alguno de los dos se escape.

Microrrelato 'EFECTO NOCEBO'

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Aún saboreaba el éxito que había obtenido su conferencia, cuando el coche se detuvo con delicadeza, como una muerte dulce y lenta, sin dolor y sin previo aviso, falleciendo en el arcén de una desierta carretera comarcal. Cogió el teléfono para llamar a la grúa, pero la ausencia de cobertura no se lo permitió. Agarró el portátil y la maleta, y anduvo perdido durante treinta minutos hasta encontrar un motel. Todo le pareció tétrico y mugroso, desde el recepcionista hasta la habitación. No quería pasar la noche a la intemperie, así que hizo de tripas corazón. Buscó entre sus pertenencias las pastillas para el dolor de cabeza, dónde las habría metido, recordando haber visto una máquina expendedora de medicamentos a la entrada. Adquirió una caja de analgésicos y se recostó vestido sobre la roñosa colcha. A la mañana siguiente despertó hablando un idioma desconocido. Aterrado leyó en el prospecto: “Parahablarmongol”.

Microrrelato 'VIDA PERRA'

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El hecho de poder cobrar vida tras la muerte es un deseo ansiado por todos los seres vivos, lo súbito es hacerlo en otro organismo. ¡Guau! La reencarnación es un trance complejo. Uno se acostumbra durante años a llevar su alma en unas hechuras concretas, se hace a las medidas, la densidad y el funcionamiento de su carcasa y, aunque sabes que algún día dejarás ese esqueleto, siempre tienes la esperanza de que el próximo sea igual o, al menos, parecido. ¡Guau! Es difícil despertar en el cuerpo equivocado, habituarse a él y a sus necesidades requiere de tiempo y esfuerzo, y ya vienes acomodado del anterior, lo cual es un fastidio, porque comienzas a disfrutarlo cuando te encuentras en la mitad de su existencia. Mi último armazón era animal, de conducta sencilla, lo echo de menos. Ahora todo se complica: la mente, las emociones… ¡No quiero ser un hombre!

Microrrelato 'CASUALIDADES'

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Marcaban las tres y media de la tarde, cuando un molesto sonido lo despertó de la siesta. Era el teléfono sonando de forma insistente. Aún en el duermevela pensó en no contestar, seguro que al otro lado de la línea encontraría a algún teleoperador de ventas. Aunque… ¿Y si era del hospital? El médico le había confirmado esa misma mañana que había que extirpar la vesícula cuanto antes.

Pegó un respingo del sofá y se dirigió con rapidez a descolgar el auricular.

—¿Diga?

—¡Buenas tardes! Al habla María del Carmen Benedicta Sagunto de todos los Santos. ¿Podría hablar con el señor de la casa?

«¡Joder! ¿Cómo he podido caer?»

—Sí, soy yo —contestó resignado.

—Llamo de Chollo Telefonía para proponerle una oferta imposible de rechazar…

«¡Mierda! ¿Cuelgo?»

— …estamos comercializando la promoción Chollo Visceral: fibra, cien gigas y de regalo una vesícula biliar.

¡Por fin una buena operación!

—¡Suscríbame, por favor!

Microrrelato 'REPARACIONES'

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Nunca había prestado atención a las banalidades de la vida doméstica, hasta que se le antojó sospechoso que su esposa, acostumbrada a reemplazar los electrodomésticos dañados, no quisiera adquirir una nueva lavadora y fuera siempre el mismo técnico el que apareciera para arreglarla. El reparador era joven y, obviamente, hacendoso en el manejo de los aparatos. El suyo hacía tiempo que se había deteriorado. Cuanto más lo pensaba, más se convencía del engaño. Así que aquella tarde se quedó en casa, dispuesto a espiarlos, evidenciando sus sospechas. ¡Qué obscenidades! Que si te meto este tubo por aquí, que si trasteo este agujero por allá, que si este centrifugado tiene mucha potencia… ¡Estaba encolerizado! Quería cargarse a los dos de un plumazo. Y tenía un plan. Lo efectuaría esa noche. Se levantaría cuando su mujer durmiera. Cogería el destornillador y… Al día siguiente irían de compras a la tienda de electrodomésticos.

Microrrelato 'ANTROPOFAGIA'

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Esta mañana, mientras me hacía las uñas en uno de esos salones low cost regentados por asiáticos, la clienta que tenía al lado, la cual se estaba haciendo una francesa, le preguntó a la esteticista que si los chinos comían carne humana. A lo que la chica contestó: «yo no sabel nada». Entonces le contó, algo molesta, que en su barrio habían abierto recientemente una carnicería caníbal. Al parecer, sus dueños eran orientales y los consumidores que acudían bastante extraños. Además, por lo que había podido observar, las formas de los paquetes que salían del establecimiento se asemejaban a partes del cuerpo como piernas, brazos, cabezas… La curiosidad por saber si aquello era cierto o no, me ha traído esta tarde hasta la tienda de carne. Para disimular, he pedido un brazo, a ver qué pasaba, y el tendero me ha ofrecido uno femenino, con la manicura francesa recién hecha.

Microrrelato 'PECADO ACENTUAL'

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Sí, he pecado. Y más de una vez. No me avergüenza admitirlo. Soy de la vieja escuela. Me es imposible respetar las normas marcadas y, aunque suelo faltar a su adecuado cumplimiento, he de confesar que actúo a escondidas, fuera de miradas ajenas. Sinceramente, no quiero hacerlo, pero es la RAE la que me aboca hacia la ignorancia, pues desde que terminé los estudios, hace ya sobrados años, han modificado la ortografía a diestro y siniestro, volviéndome loco con las reglas generales de acentuación. Cada vez que tengo un rato libre, me desahogo escribiendo textos donde yerro a caso hecho en monosílabos como «pié» o palabras como «truhán». Para un escritor de éxito como yo, esto es considerado supremo pecado capital. Me siento como un católico al que rectifican cada dos por tres los diez mandamientos. Aunque yo ya he perdido la fe en los miembros de la Real Academia.

Microrrelato 'INCERTIDUMBRE'

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Ante la peculiaridad del número central, la carpa del circo se llenó de un público expectante de emociones. Los presentes ansiaban sorprenderse observando a la mujer más fuerte del mundo levantar un camión; turbarse con el extraño aspecto del niño rana, cubierto por membranas y una dermis verdosa; o sobresaltarse con las acrobacias de las siamesas trapecistas, que desafiaban la ley de la gravedad saltando de un columpio a otro sin partirse por la mitad. Aunque lo que todos esperaban con más afán, era sentir miedo ante el gran y feroz león, proveniente de la sabana africana, domador de humanos. Sin embargo, resultó un fiasco. El amaestrado cumplía todas las órdenes de la fiera sin causar conmoción. Preocupado por los abucheos y su posible despido, en un intento por destacar, el león insertó la cabeza en la boca del hombre. ¡Zas! Los espectadores enmudecieron. Sobreviniendo algo inaudito, difícil de imaginar.

Escucha AQUÍ el Microrrelato Dramatizado para 'Almería Mediodía' de Canal Sur Radio.

Microrrelato 'MUERTE ANUNCIADA'

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Hace unos meses, el rotativo donde trabajo desde que terminé la carrera de periodismo, efectuó una reestructuración interna de todo su personal. En consecuencia, la cronista de sucesos se hizo cargo de la sección de cocina; el redactor que cubría los deportes pasó a pronosticar el horóscopo; y la recepcionista abordó las noticias internacionales. En mi caso, que desde hacía más de veinte años firmaba la columna diaria, fui degradado al apartado de necrológicas, consistente en transcribir el nombre del extinto, la fecha de defunción y la hora y lugar del sepelio. Aquello resultó tan aburrido que, entre un cadáver y otro, comencé, por distracción, a inventar (a escondidas) textos mortuorios para los colegas del periódico. Sin pretenderlo, mi macabro pasatiempo ha resultado premonitorio. Tras la muerte del director hace dos días, le ha seguido la del nuevo columnista. ¡Qué tragedia! Después de redactar sus esquelas, escribí la mía propia.

Microrrelato 'EL ESTAFADOR'

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Al abrir el buzón observó el folio doblado, impoluto, perfectamente acomodado en el habitáculo, como si alguien lo hubiera dejado allí con sumo cuidado. Una vez desdobló el papel, leyó las palabras que le anunciaban un destino funesto y surrealista: «Tengo a su esposa, si quiere volver a verla, entrégueme al gato». Más abajo se detallaban las instrucciones que debía seguir para el rescate. Dudó unos minutos, sopesando todas las opciones, hasta que, en su desesperación, corrió hacia el callejón a atrapar un gato cualquiera que le hiciera cumplir con las expectativas del secuestrador.

Llegó al lugar señalado a la hora acordada. Estornudó. Mientras esperaba, no pudo evitar un cierto nerviosismo. Volvió a estornudar. ¿Y si el delincuente descubría que aquel animal no era suyo? Toda su vida había sido alérgico a los gatos. O peor aún… ¿Y si aquella mujer se percataba de que él no era su marido?

 

Escucha AQUÍ el Microrrelato Dramatizado para 'Almería Mediodía' de Canal Sur Radio.

Microrrelato 'TRES SON MULTITUD'

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He descubierto que yo no soy yo. O sea, que tengo dos yoes. Mi yo consciente y mi yo inconsciente. Que es lo mismo que decir mi yo bueno y mi yo malo. Desde que descubrí esta dualidad, soy testigo de las perpetuas discusiones de la mente, ya que mi yo perverso está todo el día recalcando todas mis imperfecciones mientras mi yo benévolo contraataca convenciéndome de lo estupendo y maravilloso que soy. Me gusta contemplar estas cuestiones desde la lejanía del observador. Disimulo y hago como que estoy ocupado fregando los platos o tendiendo una lavadora, para que no se percaten de que estoy ahí, curioseando lo que el uno al otro se dicen. Nunca se ponen de acuerdo. Hasta hoy, que me han pillado escondido tras el hipocampo y me han echado como a un pariente indeseado. ¡Qué desolación! Soy el tercer yo, desterrado de mi propia psique.

Microrrelato 'EXHIBICIONISTA'

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Fue sobre las siete de la mañana cuando, con parsimonia, el chucho comenzó a cruzar el paso de peatones deteniéndose en la mitad, tumbándose sobre sus patas, ocupando parte del carril izquierdo y parte del carril derecho. Ante este suceso los conductores frenaban sus vehículos, ninguno quería atropellar al can, y los peatones se detenían curiosos, intentando entre unos y otros convencer al animal para que se moviera, sin que nadie lo lograra.

―Mi perro cree que he muerto, no reconoce mi olor ―habló un extraño individuo entre la multitud―. Hace varios meses caí atropellado en este mismo lugar, tuve tantas lesiones que fue necesario trasplantarme varios miembros de otras personas, cadáveres, evidentemente. Aquí permanece el último rastro que tiene de mí, de ahí que se recueste esperando encontrarse conmigo.

Todos los presentes quedaron desconcertados.

―Solo existe una forma de llevármelo ―aseguró desabrochando su gabardina―. Aún conservo un órgano vital.

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Microrrelato 'FINALES FELICES'

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Esta mañana decidí poner el punto y final a la novela que llevo seis meses escribiendo. Reconozco que ha sido un poco precipitado, siendo la causa de este arrebato la trama, que se complicó demasiado y enredó la historia. En fin, que para que no se me fuera a más de trescientas páginas, resolví la tragedia en los últimos dos capítulos. El caso es que, al poner el punto que daba por consumada la obra, el personaje principal, con todo el descaro del mundo, se ha atrevido a colarse en mi procesador de textos para transcribir que no estaba de acuerdo en cómo había terminado la narración.

―¡¿Pero si es un final feliz?! ―le he apuntado contrariado.

Contestándome, el muy insolente, que los buenos escritores concluyen sus novelas con finales interesantes, no felices.

Así que me lo he cargado. En la ficción, claro. Desde entonces, no ha vuelto a escribirme.

Microrrelato 'LA ESPÍA'

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Desde hacía varias semanas, a causa del hastío producido por el obligado confinamiento, se dedicaba a observar a la vecina de en frente con los prismáticos de caza de su marido. Al principio, su voyerismo se había concentrado en varias viviendas, personas cotidianas que la aburrían soberanamente, hasta que dio con ella, la vecina del cuarto izquierda. Se pasaba gran parte del día en la cocina, preparando suculentos platos gourmet. Su intención inicial era solo formativa, escribía lo que contemplaba para después practicarlo en sus fogones. Pero, poco a poco, su obsesión fue in crescendo, convirtiéndose en una espía culinaria implacable pues, desde que cocinaba aquellas recetas, su relación matrimonial había dado un giro de pasión incontrolada.

Una tarde, dos agentes llamaron a su puerta acusándola de espionaje. El flojo de su esposo la había delatado. Así que, en venganza por la traición, los invitó a pastel de cordero confitado.

Microrrelato 'LIBERTAD DE EXPRESIÓN'

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Hay dos épocas en la vida del ser humano donde uno puede decir lo que le venga en gana sin que los demás le tomen por loco: la infancia y la vejez.

Recuerdo que, de niño, cuando tenía ocho o nueve años, contaba a los chicos del parque que era un alienígena y, como si de un scalextric se tratara, todos se pegaban a mí para jugar.

En la adolescencia, quise hacer lo mismo con los jóvenes que se juntaban en la plazuela, pero me tomaron por un chiflado.

Más tarde, en la madurez, tuve que morderme la lengua y obviar este dato para que no pensaran que era un friqui de la ufología.

Es ahora, en la vejez, cuando estoy disfrutando de mi libertad de expresión. Puedo gritar a los cuatro vientos que soy un extraterrestre, mientras mi piel verdosa se eriza desenfrenadamente, sin que me miren con desaprobación.

Microrrelato 'ROSAS'

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Fue quizás aquella noche cuando realizó la mejor interpretación de su vida.

Como buena actriz, esperó paciente en su camerino a que llegaran los ramos de flores de sus admiradores. Aunque ella solo esperaba uno. Indudablemente sería el más grande, hermoso y elegante de todos.

―¡Rosas para la señorita Velasco! ―gritó el mozo por quinta vez tras la puerta.

―¡Cógelas! ―ordenó con desdén a su hermana.

El ramo era ostentoso, tal como había imaginado. El dueño de tal magnificencia no era de su agrado, un hombre poco atractivo y algo mayor, pero su fortuna bien merecía el esfuerzo de ser correspondido.

―Lo ves, Pati ―presumió mientras leía la tarjeta―, es del señor Leone. ¡Para… Verónica Velasco con todo mi amor!

Un trabajo formidable el de cambiar sobre la marcha el nombre de Pati por el suyo propio. Fue espectacular, apenas se percibió el nerviosismo y la decepción en su voz.

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Microrrelato 'EXPECTATIVAS'

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No hay nada peor en esta vida que tener expectativas. Se lo digo yo, que sé de lo que hablo.

Ayer mismo visité a mi psicólogo en compañía de mi amigo Rocko, pensando que podría ayudarle con su mal de amores. Nada más lejos de la realidad.

Le expliqué que Rocko había estado cortejando a Yiyi, pero que por su avanzada edad no logró darle lo que ella esperaba y, claro, al final lo dejó plantado por Cuqui, más joven y fornido que él. El caso es que, desde entonces, Rocko vive sumido en una fuerte depresión.

―¡Es indignante! ―dijo a los cinco minutos de comenzar la sesión.

―¡Eso mismo digo yo! ―grité irritado―. Cuqui, ¿qué nombre es ese para un macho?

Y, sin esperarlo, nos echó de la consulta como a dos perros sarnosos.

―No te preocupes, Rocko ―le susurré a mi pastor alemán―. Mañana pediremos cita al psicoanalista.

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Microrrelato 'TOC, TOC, TOC...'

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Todos palidecieron ante el abrupto sonido. Nunca antes un repiqueteo de nudillos sobre la madera había causado tanto estupor.

―¿Qué hacemos? ―preguntó uno de los asistentes―. ¿Abrimos?

Nadie contestó. Y ante el silencio incómodo, interrumpido de nuevo por la inocente onomatopeya, los presentes comenzaron a dirigir sus miradas hacia el doctor.

Toc, toc, toc…

―¡A mí no me miren! ―dijo molesto―. El infarto fue fulminante.

Tras aquella aseveración, se volvieron hacia el sacerdote.

Toc, toc, toc…

―Yo le di la extremaunción ―comentó algo inquieto.

Una vez confirmado el hecho eclesiástico, todos apuntaron sus pupilas hacia el señor del seguro de decesos.

Toc, toc, toc…

―Yo, de lo único que puedo dar fe ―se expresó bastante nervioso mientras indagaba entre sus papeles―, es de que el seguro ha cubierto todos los gastos.

Y ante tales argumentos y evidencias, se decidió por unanimidad, sin más dilación ni distracción, continuar con el sepelio.

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Microrrelato 'PANTONE'

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Doctor, estoy al borde de la locura. Vivo en un sinvivir desde que ayer por la mañana escuchara, sin pretenderlo, en la cafetería de mi barrio, una conversación que ha creado en mí una duda existencial.

Todo ocurrió cuando un cliente comentó a la camarera:

―Hoy tengo un día gris.

Y, por el gesto de su cara, intuí que tenía un día de mierda.

Aquello me dejó desconcertado, aunque lo peor estaba por llegar, la contestación de la chica:

―Pues yo lo tengo rosa.

Y su sonrisa deslumbrante me hizo pensar que su día era maravilloso.

Pero no contenta con aquella manifestación, añadió con sorna y señalando al último cliente de la barra:

―Aquel lo tiene morado.

Y por la forma en la que se mostraba, percibí la borrachera.

Doctor, ¿cómo he podido vivir en este equilibrio emocional todos estos años? Sin días grises, ni rosas, ni morados… ¡Maldito daltonismo!

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Microrrelato 'ARTE'

Nunca había entendido a los críticos de arte. Quizás por eso se acercó a aquel hombrecillo de bigote inglés que tan concentrado observaba uno de los cuadros de la galería: ‘El mar se hizo tal vez para la espera’, rezaba el título. 
―¿Qué contempla con tanta atención? ―le preguntó curioso. 
Pero el crítico no contestó de inmediato. Ladeó la cabeza hacia la derecha, luego hacia la izquierda. Apretó los labios y entornó los ojos. Retorció una de las puntas de su bigote. Y llevó su dedo índice a la barbilla. Cuando tuvo claro que responder a aquel extraño, estiró su espalda y su pecho, dispuesto a ofrecer una clase magistral.
―Está claro que el pintor quiso reflejar como se une el mar con el cielo, convirtiendo la obra en una sola pieza. ¡Qué maravilla!
―Discúlpeme, señor. Pero yo solo advierto una lámina en blanco. 
―¡Pero qué estupidez! ―dijo con aires de superioridad―. Sin duda el color blanco refiere a la espuma de mar y las nubes. 
No le hizo falta escuchar más. Se despidió cortés del hombrecillo y bajó las escaleras hacia la salida con tranquilidad. Con críticos como aquel, aún tardarían en darse cuenta del robo.

Microrrelato 'VACACIONES ALTERNATIVAS'

Era la primera vez que el hombre pisaba aquella tierra. Lo supe cuando pasamos entre las montañas por la estrecha abertura del cañón y dejamos de apreciar con claridad la luz. De pronto comenzamos a inspirar un extraño olor a humedad mezclado con azufre que provenía de todas partes. El camino comenzaba a hacerse intransitable, a cada paso que avanzábamos nos sorprendían más obstáculos. Rocas pequeñas, grandes, negras, anaranjadas, arena rugosa que se adhería al calzado impidiéndonos mantener el equilibrio, incluso un inexplicable riachuelo que embarraba uno de los tramos más duros del recorrido nos hizo dudar de todos los datos que conocíamos sobre el terreno. A veces tenía una sensación rara que me hacía pensar que éramos observados, por no hablar de los insólitos ruidos  que se apoderaban del exterior durante el descanso en las tiendas de campaña. Todo habían sido contratiempos. En más de una ocasión me pregunté qué hacía allí, pasando calamidades, en vez de estar tumbado en la playa tomando el sol. Pero cuando en la agencia de viajes me hablaron de una experiencia inolvidable no me pude resistir: 'Novedad: Sea el primero en explorar Marte'.

Microrrelato 'VOCES'

Finalista Semanal 'Relatos en Cadena' de la Cadena Ser.

 

 

 

A mí me empiezan a entrar dudas cuando miro por la ventana enrejada y veo el bosque solitario. Dijeron que me llevarían a casa, me lo prometieron, pero está claro que me volvieron a engañar. No quieren que cuente la verdad. Temen que pueda descubrirlo todo. Apenas recuerdo como llegué hasta aquí. Llevo años torturada en soledad, aislada de las personas, del mundo. Intento resistirme, pero ellos son más fuertes. Me inmovilizan con gruesas correas y me envenenan con pastillas de colores. Ineptos, creen que así dejaré de oírte.

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